Una insuficiencia cardíaca apagó la vida de la última gran estrella de los años dorados de Hollywood. Elizabeth Tylor murió el miércoles 23 de marzo a los 79 años, poniendo fin a una leyenda que comenzó en 1932, cuando hija de padres estadounidenses, nació en Londres.
Apoyada en su excepecional belleza y un talento natural para posar frente a la cámara, su primera película fue "Lassie" en 1943, y se convirtió en una popular actriz infantil. Rompiendo con el mito de que las estrellas pequeñas se hunden en el olvido, Liz continúo con paso firme avanzando en la Meca del cine, participando de cintas como "Mujercitas" y "Ambiciones que matan". Su gran desempeño actoral la hizo acreedora de dos premios Oscar: en 1961 por "Una Venus en visón", y luego en 1967 por "¿Quién le tema a Virginia Wolf?"
Glamour, vida social, luces, fama, grandes amigos y grandes amores -con ocho matrimonios incluidos- fueron parte de una vida agitada y llena de sobresaltos de salud, que terminaron por cerrar uno de los capítulos más inolvidables de la historia del cine.