Más allá del horóscopo popular, el Año Nuevo Lunar representa renovación, memoria ancestral y comunidad. En 2026, el Caballo de Fuego —una combinación que ocurre cada 60 años— augura dinamismo, tensiones y oportunidades de reinvención.
El sentido cultural
el Año Nuevo Chino se caracteriza por una serie de prácticas que refuerzan la unión familiar y la conexión con los ancestros. Durante la víspera, se celebra la Cena de Reunión, un banquete abundante donde platos como los dumplings y el pescado simbolizan prosperidad y abundancia. Los niños reciben los tradicionales sobres rojos (hongbao), cargados de dinero como augurio de buena fortuna.
La celebración se extiende por 15 días, culminando con el Festival de los Faroles, en el que las calles se iluminan con faroles rojos y se realizan danzas del dragón y del león, expresiones artísticas que buscan ahuyentar los malos espíritus y atraer energía positiva.
Reencuentros familiares masivos
La magnitud de este desplazamiento masivo, conocido como “chunyun”, transforma estaciones de tren y aeropuertos en auténticos ríos humanos, con millones de viajeros que regresan a sus pueblos de origen. Este fenómeno no solo refleja la fuerza del vínculo familiar, sino también el impacto económico y social de la festividad: las ciudades se vacían, mientras las zonas rurales se llenan de vida y actividad. Durante estos días, los mercados se abarrotan de productos típicos, desde dulces de arroz hasta decoraciones rojas, y las calles se visten con símbolos del zodiaco lunar.
La celebración también tiene un fuerte componente comunitario: los fuegos artificiales y petardos, encendidos a medianoche, cumplen la función de ahuyentar a los malos espíritus y dar la bienvenida a la prosperidad. En paralelo, templos y altares reciben ofrendas para los dioses y ancestros, reforzando la idea de continuidad espiritual. El Año Nuevo Chino, así, se convierte en un mosaico de gestos que van desde lo íntimo hasta lo colectivo, donde cada detalle —del banquete familiar al estruendo de los tambores— reafirma la esperanza de que el nuevo ciclo traiga abundancia y armonía
El Caballo de Fuego: energía, libertad y riesgo
El 17 de febrero de 2026 comienza el Año del Caballo de Fuego, una combinación que se repite cada seis décadas y simboliza intensidad y transformación.
El Caballo representa independencia, movimiento y búsqueda de verdad; el elemento Fuego añade pasión, ambición e impulso. Según Ludovica Squirru, 2026 estará marcado por “doble fuego”: el del animal y el del elemento, lo que puede traducirse en creatividad y coraje, pero también impulsividad si no hay dirección.
La astróloga describe el fuego como una fuerza alquímica: todo puede transformarse según cómo se canalice. El Caballo simboliza romper ataduras y recuperar coherencia entre pensamiento, emoción y acción. Muchas personas sentirán necesidad de viajar, redefinir vínculos o cambiar de rumbo.
El mismo impulso que crea también puede arrasar. El desafío será evitar la impulsividad, el ego desmedido y el desgaste emocional.
Predicciones 2026 según Ludovica Squirru
El Caballo de Fuego llega con ímpetu, pasión y pruebas kármicas. Según la autora, este año “nos tomará examen”, obligando a cada signo a enfrentar desafíos que pondrán a prueba su capacidad de adaptación, resiliencia y apertura a nuevos paradigmas.
- Rata: Crisis afectivas y necesidad de controlar la impaciencia. La resiliencia será su mayor fortaleza.
- Búfalo: Su búsqueda de orden se verá desafiada. Flexibilidad emocional y autocuidado serán claves.
- Tigre: Encuentra afinidad con el Caballo. Oportunidades de recuperación emocional y fortalecimiento de vínculos.
- Conejo: Sentirá la intensidad del año, pero reconectará con su intuición y sensibilidad.
- Dragón: Liderazgo natural, aunque deberá evitar decisiones impulsivas y conflictos de poder.
- Serpiente: Tiempo de cautela. No conviene arriesgar; el entorno puede sentirse hostil.
- Caballo: Su propio año trae lecciones kármicas. Alternará entre euforia y crisis internas.
- Cabra: Etapa de transición y despliegue creativo, con necesidad de protección emocional.
- Mono: Afinidad artística y emocional con el Caballo, aunque con tensiones en valores.
- Gallo: Deberá adaptarse al desorden y soltar la rigidez para encontrar nuevas oportunidades.
- Perro: Pruebas en la confianza y la lealtad. Reforzar vínculos auténticos será esencial.
- Cerdo: Inestabilidad emocional y cambios inesperados exigirán fortaleza y cuidado de la salud.
En conjunto, el 2026 se perfila como un año de movimiento, intensidad y redefinición de paradigmas, donde cada signo deberá encontrar su propio equilibrio entre la energía transformadora del fuego y la necesidad de sostener la calma interior.
Claves para 2026
- Canalizar la energía en proyectos creativos.
- Practicar pausas y autocuidado para evitar el agotamiento.
- Cultivar la honestidad emocional y el diálogo.
- Adaptarse a los cambios sin aferrarse al pasado.
El mensaje central del Caballo de Fuego no es el destino, sino el movimiento: aprender a ser jinetes de la propia vida.
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