En Chile, marzo funciona como un verdadero “año nuevo operativo”. Se reactivan colegios, universidades, servicios públicos y empresas. El país sincroniza su ritmo y la vida cotidiana vuelve a estructurarse. Ese movimiento colectivo suele asociarse a estrés y sobrecarga, pero también abre una oportunidad menos explorada: la posibilidad de redefinir prioridades y comenzar con mayor claridad.
Se puede gestionar mejor
Los gastos de marzo son reales. Según la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, el primer trimestre concentra un aumento en consultas vinculadas al sobreendeudamiento. Educación, permisos de circulación y compromisos financieros heredados de diciembre presionan los presupuestos familiares.
A ello se suma que el Servicio Nacional del Consumidor reporta variaciones de precios significativas en útiles y uniformes escolares entre distintos comercios, lo que obliga a planificar y cotizar. Sin embargo, la evidencia internacional indica que el impacto emocional del gasto no depende solo del monto, sino de la percepción de control. Estudios de la OECD en educación financiera muestran que cuando las personas planifican, priorizan y distribuyen pagos, disminuye el estrés asociado.
El cuerpo también necesita adaptación
La psicóloga clínica Sahira Rivera, de RedSalud, explica que después de las vacaciones pueden aparecer manifestaciones conocidas como síndrome post-viaje. Este proceso transitorio puede incluir fatiga física, irritabilidad, desmotivación, alteraciones del sueño y cambios en el apetito, como respuesta al brusco cambio de rutina.
“Desde una mirada clínica, estos síntomas no constituyen un trastorno, sino una reacción esperable del organismo frente a la transición. La especialista enfatiza que la adaptación debe ser progresiva: retomar horarios de descanso de manera gradual, priorizar una alimentación saludable y evitar la autoexigencia inmediata”, indica y agrega que este ajuste suele tomar entre 10 y 21 días.
Lejos de ser una señal de fracaso, esa incomodidad inicial es parte natural del proceso de reorganización.
Cambiar la narrativa: de fatalidad a inicio
En Chile marzo tiene una carga y se transmite en la narrativa cultural: “la realidad vuelve”, “se acabó lo bueno”, “empieza el caos”. El lenguaje no es inocuo. La psicología cognitiva ha demostrado que la forma en que interpretamos un evento influye directamente en la experiencia emocional.
Por eso la clave es resignificar y una herramienta ampliamente utilizada en terapia cognitivo-conductual, implica no desconocer las dificultades, sino ampliar el foco: el mismo mes que concentra gastos también ofrece estructura; el mismo calendario que impone obligaciones entrega orden y previsibilidad.
Diversos estudios en bienestar subjetivo muestran que el orden y la anticipación al caos reduce incertidumbre y aumenta la sensación de eficacia personal. La rutina no es enemiga de la libertad: puede ser el marco que permite sostener proyectos a largo plazo.
El desafío no es eliminar la exigencia, sino equilibrarla con autocuidado:
- Mantener espacios de descanso incluso en semanas exigentes.
- Distribuir responsabilidades en el hogar para reducir sobrecarga.
- Integrar actividades placenteras dentro de la agenda formal.
Estrategias con evidencia
Las recomendaciones que cuentan con respaldo empírico incluyen:
- Ajustar horarios de sueño gradualmente una semana antes del retorno.
- Elaborar presupuestos mensuales detallados y priorizar gastos esenciales.
- Distribuir tareas domésticas para reducir sobrecarga femenina, fenómeno documentado en estudios de uso del tiempo.
- Mantener espacios de ocio incluso en semanas laborales, práctica asociada a menor riesgo de burnout.
Neurociencia del nuevo comienzo
El “fresh start effect”, estudiado por Katy Milkman, indica que fechas clave (como inicios de año, mes o semana) nos motivan a adoptar hábitos saludables. Esto ocurre porque el cerebro separa al «yo del pasado» del «yo presente», facilitando el cambio
Científicamente, nos motiva más empezar algo cuando hay una fecha de inicio marcada. Por eso en Chile, marzo funciona como un reinicio mental: nos da un impulso de energía (dopamina) y nos hace sentir más capaces de lograr nuestras metas al dejar atrás el año anterior.
Para capitalizar este impulso, la evidencia en cambio conductual sugiere tres estrategias concretas:
- Fijar una meta específica y medible para el semestre (no más de tres prioridades centrales)
- Diseñar “micro-hábitos” diarios de bajo esfuerzo —15 minutos de ejercicio o lectura— que consoliden consistencia; y
- Crear un ritual físico de inicio, como reorganizar el espacio de trabajo o calendarizar objetivos, lo que refuerza la señal mental de nuevo ciclo. Aprovechar marzo no es solo actitud: es usar la biología del comienzo a favor.
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