¿Sabías que marzo no solo marca el inicio del año académico en Chile, sino que se ha consolidado como un periodo crítico para la salud física de niños y adolescentes? De hecho, el retorno a las canchas y los entrenamientos escolares tras el verano ha transformado este mes en el segundo periodo del año con más urgencias traumatológicas pediátricas.
En ese contexto, debemos señalar que, según datos de Clínica CRL, durante este mes las consultas traumatológicas pediátricas experimentan un incremento de entre un 25% y 30% en comparación con la temporada estival. Igualando los niveles registrados durante las vacaciones de invierno.
De hecho, la causa principal es el «retorno brusco» a rutinas exigentes tras semanas de menor actividad estructurada. A continuación, en Radio Imagina, te contamos todos los detalles y las precauciones que deben tener los apoderados ante las lesiones de marzo.
¿Por qué los niños se lesionan más en marzo?
“Estamos viendo menores que retoman entrenamientos competitivos sin una progresión adecuada. Durante los periodos de crecimiento, las placas de crecimiento (zonas de tejido nuevo en los extremos de los huesos) son más vulnerables. Si la carga mecánica no está bien dosificada, el riesgo de fracturas y lesiones por sobreuso se dispara”, explica la Dra. Daniela Cuadra, Directora Médica de Clínica CRL y especialista en Medicina Deportiva.
Uno de los factores que más preocupa a los doctores es la especialización deportiva precoz. Es decir, niños que practican un solo deporte de forma intensiva durante todo el año presentan una mayor prevalencia de patologías como el dolor anterior de rodilla (Osgood-Schlatter) o tendinitis por sobreuso.
Además, en deportes de contacto y pivote (como fútbol, rugby o básquetbol escolar), las conmociones cerebrales aparecen como una lesión invisible pero de alto riesgo.
“Existe el mito de que los niños siempre se recuperan mejor que los adultos, pero en el caso de las conmociones, el cerebro en desarrollo es mucho más vulnerable a impactos repetidos. No se debe minimizar un golpe en la cabeza; una lesión mal tratada en etapa de crecimiento puede dejar secuelas permanentes”, advierte la experta.
Señales de alerta para padres y profesores
Muchos menores suelen normalizar el dolor como parte del esfuerzo deportivo. Sin embargo, la experta enfatiza que el dolor no debe ser ignorado. Es fundamental consultar a un especialista si el niño presenta:
- Dolor nocturno o que persiste por más de 48 a 72 horas.
- Cojera o limitación para realizar sus actividades normales.
- Cambios cognitivos, mareos o cefalea persistente tras un golpe.
- Inflamación importante o aumento de temperatura en una articulación.
“El objetivo no es solo tratar la lesión, sino prevenir secuelas. En Clínica CRL promovemos un retorno seguro basado en la movilidad completa y la fuerza recuperada. El mensaje para las familias es que el movimiento es medicina, siempre que sea dosificado y supervisado”, concluye la especialista.
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