Con la llegada del invierno, los especialistas alertan sobre un riesgo que va más allá de los virus respiratorios. Hablamos de la pérdida de autonomía en los adultos mayores.
En ese contexto, debemos recordar que, actualmente, una de cada cinco personas en Chile tiene más de 60 años, por lo que el impacto de esta temporada preocupa cada vez más. De hecho, según datos recientes, las consultas por infecciones respiratorias graves en mayores de 65 años aumentaron un 9,2%, mientras que la cobertura de vacunación contra la influenza en este grupo apenas alcanza el 57,9%.
Es por ello que los expertos advierten que las enfermedades respiratorias, sumadas a la inactividad física y las hospitalizaciones, pueden acelerar la pérdida de masa muscular, aumentar el riesgo de caídas y afectar la independencia de las personas mayores.
¿Cuáles son los mayores riesgos para los adultos mayores en invierno?
Para la Dra. Adriana López Ravest, geriatra del Centro Médico Nueva Estoril y presidenta de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, el riesgo va mucho más allá de contraer un virus respiratorio.
«El invierno no solo trae frío. Puede acelerar la pérdida de salud y autonomía en las personas mayores. Una infección respiratoria aparentemente simple puede desencadenar pérdida de fuerza muscular, caídas, descompensación de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo e incluso dependencia funcional«, explica.
De hecho, la especialista advierte que muchas veces el verdadero impacto aparece después de la enfermedad.
«Una semana de hospitalización puede traducirse en una pérdida importante de masa muscular y funcionalidad que luego tarda meses en recuperarse. En personas mayores, el invierno no solo enferma: puede hacer perder autonomía», señala.
Por otro lado, la Dra. Beatriz Urrutia Ramírez, reumatóloga del Centro Médico Nueva Estoril y miembro del directorio de la Sociedad Chilena de Reumatología, explica que durante los meses fríos muchas personas reducen drásticamente su movilidad.
«El mayor problema no siempre es el frío. Muchas veces es que las personas salen menos de sus casas, se mueven menos y comienzan a perder masa muscular. La pérdida de fuerza aumenta el riesgo de caídas, fracturas, discapacidad y pérdida de independencia», afirmó.
Según la especialista, incluso períodos breves de inactividad pueden tener consecuencias importantes después de los 60 años.
«Las semanas de inmovilidad generan pérdida muscular progresiva. Esto puede traducirse en dificultades para levantarse de una silla, subir escaleras o caminar con seguridad. Y cuando aparece la dependencia, también aumenta el aislamiento social y el deterioro emocional», agregó.
Vacunarse y mantenerse activo: las dos claves para enfrentar el invierno
Las especialistas coinciden en que la mejor estrategia para atravesar esta temporada combina prevención de enfermedades respiratorias y actividad física regular. De hecho, entre las principales recomendaciones destacan:
- Vacunarsecontra la influenza y Covid-19 si corresponde.
- Mantener actividad física regular, incluso dentro del hogar.
- Realizar ejercicios de fuerza y equilibrio al menos dos o tres veces por semana.
- Evitar permanecer sentado o acostado durante períodos prolongados.
- Mantener una alimentación adecuada con suficiente aporte de proteínas.
- Conservar el contacto con familiares, amigos y redes de apoyo.
- Consultar precozmente ante síntomas respiratorios o cambios en el estado general.
«Envejecemos más rápido cuando dejamos de movernos. Mantenerse activo es una de las herramientas más efectivas para conservar la independencia y la calidad de vida», enfatizó la Dra. Urrutia.
«Lo más caro no es prevenir el invierno. Lo más caro es llegar tarde. Vacunarse, mantenerse activo y contar con acompañamiento familiar puede marcar la diferencia entre conservar la autonomía o perderla«, concluyó la Dra. López .
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