El intenso sistema frontal que afectará al país llevó al Gobierno a declarar emergencia preventiva entre las regiones de Atacama y Los Lagos. El fenómeno dejará lluvias, fuertes vientos y bajas temperaturas hasta el 21 de julio, obligando a muchas personas a reducir su movilidad durante varios días.
Especialistas advierten que esta situación podría afectar especialmente a quienes padecen artrosis, dolor lumbar y otras enfermedades musculoesqueléticas. Esto debido a que la inactividad prolongada puede agravar los síntomas. El llamado es a mantenerse activo dentro de lo posible, considerando que estas patologías representan una de las principales causas de discapacidad en Chile.
«No es lo mismo un día de mal tiempo que cinco o seis días seguidos sin poder moverse con normalidad. Cuando la inactividad se sostiene por tantos días, el impacto en las articulaciones y los músculos es mucho mayor. Ese es el verdadero riesgo de este sistema frontal para quienes viven con artrosis o dolor crónico», explica la Dra. Daniela Cuadra, directora médica de Clínica CRL y especialista en Medicina Deportiva y Manejo del Dolor.
«La mayoría de las personas cree que el dolor aumenta únicamente porque baja la temperatura, pero en realidad el problema suele ser otro: durante varios días dejamos de caminar, de hacer ejercicio e incluso de movernos dentro de la casa. Esa disminución de la movilidad favorece la rigidez de las articulaciones, la pérdida de flexibilidad muscular y el aumento del dolor, especialmente en personas con artrosis, dolor lumbar o lesiones previas», agrega la Dra. Cuadra.
«Las personas con artrosis de rodilla o cadera, dolor lumbar crónico, cervicalgia, tendinopatías o secuelas de lesiones deportivas suelen consultar más durante esta época del año. No porque el frío dañe las articulaciones, sino porque favorece la rigidez muscular, disminuye la actividad física y hace que muchas personas permanezcan sentadas durante largas horas», agrega la Dra. Cuadra.
La peor combinación: frío + sedentarismo
Según la Dra. Cuadra, permanecer varios días dentro de la casa reduce el movimiento espontáneo que normalmente realizamos sin darnos cuenta.
«Cuando dejamos de caminar, subir escaleras o simplemente desplazarnos durante el día, las articulaciones reciben menos estímulo mecánico y los músculos pierden parte de su capacidad de protegerlas. En personas con artrosis esto puede traducirse rápidamente en mayor dolor, más rigidez y una disminución importante de la funcionalidad», explica la Dra. Cuadra.
Además, durante períodos prolongados de mal tiempo también suelen alterarse el sueño, aumentar el estrés y disminuir la exposición a la luz natural, factores que pueden amplificar la percepción del dolor.
¿Qué hacer durante una semana de mal tiempo?
«El movimiento sigue siendo uno de los mejores analgésicos que tenemos. No es necesario salir a caminar bajo la lluvia. Basta con mantenerse activo dentro de la casa para evitar que las articulaciones y los músculos se vuelvan más rígidos», recomienda la Dra. Cuadra.
Ejercicios simples que pueden realizarse en casa
La Dra. Cuadra recomienda, para adultos mayores o personas con dolor musculoesquelético, realizar pausas activas cada una o dos horas con ejercicios simples como los siguientes:
- Levantarse y sentarse lentamente de una silla entre 10 y 15 veces.
- Caminar durante cinco minutos por el pasillo o alrededor del comedor.
- Subir y bajar un escalón utilizando la baranda como apoyo.
- Realizar elevaciones de talones sujetándose del respaldo de una silla.
- Flexionar y extender lentamente las rodillas mientras se permanece sentado.
- Movilizar hombros y cuello con movimientos suaves.
- Utilizar botellas de agua de medio litro como pequeñas pesas para fortalecer brazos.
- Practicar ejercicios de equilibrio apoyándose en una mesa o una pared.
«Lo importante es evitar permanecer sentado durante horas seguidas. Incluso cinco minutos de movimiento varias veces al día pueden marcar una diferencia importante en cómo se sienten las personas al finalizar la semana», señala la especialista.
¿Cuándo consultar?
La Dra. Cuadra señala que el aumento del dolor durante un período de frío puede ser una oportunidad para detectar patologías que requieren tratamiento.
«Si una persona nota que cada invierno su dolor aumenta, que tiene dificultad para caminar, que necesita cada vez más analgésicos o que el dolor limita sus actividades habituales, no debería asumir que es una consecuencia normal de la edad o del clima. Es recomendable consultar, porque actualmente existen múltiples alternativas de tratamiento que permiten mejorar la calidad de vida y mantener la funcionalidad», concluye la Dra. Cuadra.
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