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El aumento de casos de una grave enfermedad viral en gatos ha encendido las alertas entre veterinarios y organizaciones animalistas. Se trata de la panleucopenia felina, la cual es una infección altamente contagiosa que puede ser mortal, especialmente en gatitos, animales mayores o felinos que no cuentan con su esquema de vacunación completo.
De hecho, este virus ataca principalmente el sistema digestivo y las defensas del organismo, provocando un rápido deterioro en la salud del animal. Lo más preocupante es que no se necesita contacto directo entre gatos para que ocurra el contagio. Esto quiere decir que el virus puede ingresar al hogar a través de ropa, zapatos, utensilios o superficies contaminadas.
Síntomas que requieren atención inmediata
Entre las señales más comunes se encuentran fiebre alta, vómitos persistentes, diarrea severa, pérdida de apetito, deshidratación, debilidad extrema y cambios notorios en el comportamiento. En casos avanzados, el animal puede presentar colapso físico y complicaciones que ponen en riesgo su vida.
Ante cualquiera de estos síntomas, los especialistas recomiendan acudir de inmediato a un centro veterinario, ya que el tratamiento oportuno puede marcar la diferencia en la recuperación.
La principal herramienta para evitar esta enfermedad es la vacunación. La llamada vacuna «triple felina» protege contra este virus y otras patologías frecuentes. Por lo que es vital mantener al día el calendario de vacunas para todos los gatos, incluso aquellos que viven exclusivamente en interiores.
A este llamado, se suma la importancia de mantener una correcta higiene del hogar, desinfectar objetos de uso común, evitar el contacto con gatos desconocidos y realizar controles veterinarios periódicos.
¿Cómo prevenir el riesgo de contagio?
- Mantener la vacunación al día
- Mantener un ambiente limpio y seguro
- Máxima precaución con gatitos de (6 – 8 semanas de edad)
- Evitar introducir nuevos gatos en un hogar donde ha habido un caso reciente de panleucopenia
- Visitas periódicas al veterinario.
Un riesgo que no distingue
Aunque los casos más graves suelen darse en animales jóvenes o sin protección inmunológica, cualquier gato puede enfermar si está expuesto al virus. Por eso, la prevención no solo protege a un animal en particular, sino que contribuye a reducir la circulación del virus en la comunidad felina.
Según informan, la salud de los gatos no solo implica cariño y alimentación, sino también responsabilidad sanitaria. La información, la prevención y la acción temprana son las mejores herramientas para enfrentar esta amenaza silenciosa.
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