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Nos encontramos a dos semanas de que comience marzo, y con ello el regreso a clases, el trabajo y las rutinas. De hecho, el regreso a las actividades suele ser descrito como un desafío emocional, además, para miles de chilenos, el impacto también es físico.
Dicho síndrome es conocido como postvacacional y no solo afecta el ánimo, sino que se manifiesta como un estado de adaptación complejo donde el cuerpo «pasa la cuenta».
“A nivel físico podemos volver a la rutina con ciertas dolencias y contracturas que nos impiden retomar nuestra vida normal”, explica la Dra. Daniela Cuadra, Directora Médica de Clínica CRL.
Por otro lado, muchos confunden este malestar con simple cansancio, pero la realidad es más profunda. Durante las vacaciones, el cuerpo entra en una relajación total, al volver, lo sometemos a una carga súbita de cortisol (la hormona del estrés) y a posturas sedentarias que el organismo ya había olvidado.
«Existe una conexión directa entre la mente y los músculos: cuando el cerebro percibe la rutina como una amenaza, tensa los músculos para ‘defenderse’, sin distinguir si el estrés viene de un peligro real o de una bandeja de entrada con 200 correos pendientes», sostiene Cuadra.
¿Cuáles son las señales de que tu cuerpo está estresado?
- Cefaleas matutinas: Dolores de cabeza al despertar que indican que no hubo reparación nocturna.
- Hormigueo en las manos: Puede ser señal de que una contractura cervical está comprimiendo un nervio.
- Pinchazos al respirar: Indica que la musculatura del pecho y el diafragma están bloqueados por la ansiedad.
- Trastornos del sueño: El dolor impide alcanzar el descanso profundo, creando un círculo vicioso de cansancio y tensión.
¿Cómo prevenir el colapso?
En ese contexto, debemos señalar que para evitar que una contractura de marzo se convierta en una lesión grave en junio, la especialista recomienda:
- Retorno escalonado: No intentes resolver todo el trabajo del año en la primera semana.
- Pausas activas: Cada 50 minutos, levántate y estira el cuello y la zona lumbar.
- Exposición solar: Mantener niveles de Vitamina D es clave para la función muscular y el ánimo.
- Cuidado con los «atracones» de gimnasio: Querer recuperar la forma física en tres días tras un mes de inactividad solo aumenta el riesgo de lesión.
“El dolor es un semáforo en rojo. Ignorar una contractura por estrés en marzo es comprar una lesión crónica para el resto del año”, sentencia Cuadra.
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