Skip to main content

Silencios, mar y memoria: El verdadero sentido de comer pescado en Semana Santa

 Tradición religiosa, cultura popular y nuevos hábitos alimentarios se cruzan cada año en una de las celebraciones más significativas del calendario cristiano.

Semana Santa (2)

Getty Images

Siempre me ha llamado la atención cómo ciertas tradiciones permanecen vivas incluso cuando muchas personas ya no practican la religión de forma estricta. La Semana Santa es un buen ejemplo de ello. Cada año, casi sin pensarlo demasiado, miles de familias chilenas reemplazan la carne por pescado o mariscos, repiten recetas heredadas y organizan reuniones que combinan fe, cultura y vida cotidiana. 

¿Qué hay realmente detrás de esta costumbre? ¿Es sólo una tradición gastronómica o existe un sentido más profundo que con el tiempo hemos ido olvidando? Investigar es también observar cómo las sociedades transforman los rituales religiosos en hábitos culturales, muchas veces sin detenerse a reflexionar en su origen. 

Leer también:

Ola De Calor Lluvia En Santiago

Ola de calor otoñal en abril: Revisa las recomendaciones de Alejandro Sepúlveda ante aumento de las temperaturas

"Inesperado cambio en el pronóstico del tiempo tras llegada del otoño a las comunas y regiones de Chile. Revisa los detalles."

Entre el mito, la historia y la mesa 

Aunque muchos lo creen, la Biblia jamás ordenó comer pescado en Semana Santa. El verdadero origen de esta tradición no nace de un mandato gastronómico, sino de un acto de penitencia: la abstinencia de carne durante la Cuaresma para recordar el retiro de Jesús en el desierto y su crucifixión. 

Pero, ¿cómo pasó el pescado a ser el protagonista indiscutido de esta fecha? Aquí están las claves: 

 El «vacío legal» medieval: 

En la antigüedad, el derecho canónico definía como «carne» exclusivamente a los animales terrestres de sangre caliente (vacunos, cerdos, aves). Las criaturas acuáticas quedaron fuera de la prohibición, convirtiéndose en el salvavidas perfecto para los creyentes. 

Leer también:

Eduardo Riveros

De ser uno de los rostros más queridos de Canal 13 a trabajar en un local de comida árabe: ¿Qué pasó con Eduardo "Guayo" Riveros?

"Descubre la sorprendente vida de Eduardo Riveros Behnke, el conductor de Canal 13, tras su paso por la televisión."

Dejar el lujo por la humildad: 

En épocas antiguas, la carne roja era sinónimo de fiesta, lujo y celebración. Renunciar a ella era un verdadero sacrificio simbólico. El pescado, en cambio, era considerado una alternativa mucho más modesta. 

Un símbolo secreto: 

El pez tiene un peso profundo en el cristianismo. Antes de ser un plato de Semana Santa, fue el código secreto que usaban los primeros cristianos para identificarse durante las persecuciones en Roma. Además, su lugar en la fe está sellado por el famoso milagro bíblico de la multiplicación de los panes y los peces. 

Leer también:

Trabajo

El caso de Julio César Rodríguez reabre el debate: ¿Por qué las personas abandonan sus trabajos?

"Casos mediáticos como este reflejan una tendencia que se repite en distintos rubros y niveles profesionales."

De la norma a la cultura 

Con el paso de los siglos, lo que nació como una simple alternativa práctica se arraigó en la cultura. De hecho, tras el Concilio Vaticano II (en la década de 1960), la Iglesia flexibilizó sus normas, recordando que el objetivo central es el sacrificio y la moderación, no el alimento en sí. Hoy en día, la norma religiosa permite reemplazar la carne perfectamente con legumbres, verduras o huevos. 

Sin embargo, el pescado ya ganó la batalla cultural. En la actualidad, esta práctica dejó de ser una estricta obligación religiosa para convertirse en una rica tradición que mezcla identidad, reuniones familiares y patrimonio gastronómico. 

Leer también:

Selena Quintanilla

¡A 31 años de su muerte! Recordamos 5 canciones de Selena Quintanilla que marcaron su carrera en el Tex-Mex

"Conmemora a Selana en el aniversario de su partida, recordando su poderosa música y 5 canciones que la hicieron un ícono."

Entre el Aliento del Mar y la Memoria Colectiva 

Para el chileno, la Semana Santa no solo se vive en los templos, sino que se respira en las caletas y se saborea en la cocina. Chile, con sus más de 4.000 kilómetros de costa, ha transformado la abstinencia de carne en un despliegue de identidad gastronómica, donde el Océano Pacífico se convierte en el gran protagonista de la mesa familiar. 

El Banquete de la Austeridad: De la Caleta a la Mesa 

Aunque el origen de la fecha es la penitencia, en Chile la tradición ha derivado en un ritual de abundancia marina. El Viernes Santo, las ferias libres y mercados como el Mercado Central de Santiago o el Terminal Pesquero se vuelven el epicentro de la actividad nacional. 

Las preparaciones chilenas no son solo alimento; son piezas de nuestra historia: 

Leer también:

Bono Por Años Cotizados

Bono de $100.000 para pensionados tras alza de la bencina: ¿Cuáles son los requisitos para mujeres?

"Conoce el bono que ayuda a los pensionados ante el alza de precios. Una oportunidad para mejorar su economía este mes."

  • El Caldillo de Congrio: Inmortalizado por Pablo Neruda, es el plato reconfortante por excelencia, un «manjar marino» que simboliza el calor del hogar. 
  • La Paila Marina y el Mariscal: Un despliegue de nuestra biodiversidad (choritos, almejas, machas y piures) que celebra la riqueza del litoral. 
  • Pescado Frito: La reina es la Merluza seguida de cerca por la reineta y la albacora, acompañadas casi siempre por una ensalada a la chilena o papas mayo. 
  • Clásicos de Autor: Las machas a la parmesana (un invento chileno-italiano), el chupe de jaiba de nuestras costas centrales y las infaltables empanadas de mariscos fritas, cuyo aroma define el mediodía del viernes. 

Nuevas Éticas en el Plato 

Lo que antes era una imposición religiosa, hoy se lee como un acto de consumo consciente. La tradición se ha flexibilizado, redescubriendo platos que siempre estuvieron ahí pero que hoy cobran nuevo valor: 

  • Legumbres con Historia: Los guisos de garbanzos y porotos con riendas (sin longaniza) retoman su lugar como símbolos de sencillez y humildad. 
  • La Huerta Nacional: Tortillas de acelga o espinaca, empanadas de queso-champiñón y el uso de tofu o algas como el cochayuyo, que permiten mantener el rito de la abstinencia desde una perspectiva de bienestar animal y sostenibilidad. 

El Silencio que se Fue: El Viaje de la Introspección a la Desconexión 

Hubo un tiempo en Chile donde el Viernes Santo no era solo un feriado, sino un paréntesis absoluto en el pulso del país. La memoria colectiva de las generaciones anteriores aún guarda el eco de un silencio casi tangible: las radios silenciaban la música popular para emitir marchas fúnebres o cantos gregorianos, la televisión emitía en su pantalla de cine épico y las calles quedaban desiertas, no por turismo, sino por un respeto que bordeaba lo sagrado.  

En aquel Chile del siglo XX, la Semana Santa era un ejercicio de recogimiento obligatorio donde el trabajo pesado se pausaba y cualquier actividad considerada «frívola» se postergaba en señal de duelo y reflexión. 

Sin embargo, la transformación cultural ha desplazado el eje de la conmemoración. Lo que antes era un retiro espiritual colectivo, hoy se ha convertido para muchos en el primer gran respiro turístico del año. El concepto de «pausa» ha mutado: ya no se busca el silencio para escuchar la voz interior o la divinidad, sino el escape hacia el litoral o la montaña para huir del ruido de la ciudad. Esta transición del rito religioso al panorama social plantea un desafío profundo.

¿Se ha perdido la esencia de la fecha o simplemente se ha atomizado en nuevas formas de búsqueda personal? 

Resignificar estos días en plena era de la inmediatez requiere una voluntad consciente de ir a contracorriente. Más allá de la asistencia a un vía crucis o una procesión, la verdadera vigencia de la Semana Santa hoy reside en la resistencia a la hiperconectividad. En un mundo que nos exige estar siempre «encendidos», el acto de apagar el dispositivo digital se convierte en la nueva forma de ayuno y penitencia. Es una oportunidad para recuperar la conversación profunda sobre la mesa —esa que el ajetreo diario nos roba— y para transformar el antiguo concepto de caridad en una solidaridad activa y presente con quienes la sociedad moderna suele invisibilizar. 

La invitación contemporánea no es necesariamente a la austeridad del siglo pasado, sino a una moderación con sentido. Practicar un consumo consciente, elegir la sencillez en el encuentro familiar y permitirse momentos de introspección personal son las herramientas actuales para que estos días no se diluyan como un simple fin de semana largo. Al final del día, el valor real de la fecha sigue siendo el mismo: la posibilidad de detener el reloj, mirar hacia adentro y preguntarnos qué aspectos de nuestra propia vida necesitan, simbólicamente, una renovación o un nuevo comienzo. 

También puedes leer en Radio Imagina¡CONCURSO IMAGINA! Participa AQUÍ por una experiencia VIP con Ricardo Arjona: Gana entradas y una visita al backstage

Contenido patrocinado