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Halloween es la excusa perfecta para disfrutar de una buena maratón de películas de terror. Sin embargo, este género tiene múltiples subgéneros, desde las historias sobrenaturales y los relatos psicológicos hasta las producciones centradas en criaturas monstruosas. Entre ellos destaca el slasher, una categoría que convirtió a asesinos enmascarados, persecuciones y víctimas intentando escapar en algunos de los momentos más recordados del cine de terror.
Debemos señalar que este género suele tener como protagonista a un asesino que persigue y ataca a un grupo de personas utilizando armas como cuchillos, hachas u otros objetos cortantes. Por otro lado, muchas veces las víctimas de sus tramas son adolescentes o jóvenes.
En esa misma línea, debemos señalar que sus historias combinan suspenso, violencia, persecuciones y giros inesperados. Todo esto mientras el público intenta descubrir quién sobrevivirá y qué motiva al responsable de los crímenes.
Clásicos del terror que marcaron el género
Aunque Psicosis de Alfred Hitchcock suele considerarse una de las grandes precursoras del género, distintas películas posteriores desarrollaron sus propias fórmulas y sumaron elementos que definieron el slasher moderno. Si buscas clásicos para ver este Halloween, estas cinco producciones son una excelente opción.
1. Psicosis (1960): la película que cambió las reglas del terror
Dirigida por Alfred Hitchcock, Psicosis es una pieza fundamental para entender los orígenes del slasher. La historia sigue a Marion Crane, una secretaria que huye después de robar dinero y termina alojándose en el solitario motel Bates, administrado por Norman Bates.
Sin embargo, su importancia va mucho más allá de sus crímenes. De hecho, Hitchcock desafió las convenciones narrativas de la época con giros inesperados, una atmósfera inquietante y una de las escenas más famosas de la historia del cine, el asesinato en la ducha. La película también instaló la idea de que el verdadero peligro puede esconderse detrás de una apariencia cotidiana.
Por otro lado, debemos señalar que esta cinta sentó varias de las bases del género, como lo son el asesino perturbador, los espacios aparentemente seguros y una tensión que se construye mucho antes de mostrar la violencia.
2. La masacre de Texas (1974): el terror más crudo y visceral
Dirigida por Tobe Hooper, La masacre de Texas sigue a un grupo de jóvenes que se encuentra con una familia aterradora durante un viaje por una zona rural de Texas. Allí aparece Leatherface, un asesino que utiliza una máscara confeccionada con piel humana y una motosierra como arma característica.
La película llevó el terror hacia un terreno más sucio, angustiante y realista. Su fotografía áspera, los escenarios deteriorados y el sonido contribuyen a crear una sensación constante de amenaza. A diferencia de otros asesinos cinematográficos, Leatherface no necesita grandes discursos ni una identidad secreta elaborada para provocar miedo.
Su imagen con la motosierra se convirtió en un símbolo del cine de terror y ayudó a consolidar la figura del asesino implacable que persigue a sus víctimas sin darles tregua.
3. Halloween (1978): el nacimiento de un asesino inolvidable
John Carpenter dirigió esta película que consolidó muchos de los elementos que hoy asociamos con el slasher. La historia comienza cuando Michael Myers escapa de una institución psiquiátrica y regresa a su pueblo, donde comienza a perseguir a un grupo de jóvenes durante la noche de Halloween.
Con su máscara blanca inexpresiva, su caminar pausado y su aparente incapacidad para morir, Michael se convirtió en uno de los asesinos más reconocibles del género. La película también ayudó a establecer el arquetipo de la «final girl». Con esto nos referimos al personaje de la joven que logra resistir los ataques y enfrentarse al asesino cuando los demás caen.
Otro de sus grandes aciertos fue la música compuesta por el propio Carpenter. Su inquietante melodía, sencilla y repetitiva, aumenta la tensión incluso cuando Michael no aparece en pantalla.
4. Viernes 13 (1980): una fórmula que convirtió el campamento en una pesadilla
En Viernes 13, un grupo de jóvenes llega al campamento Crystal Lake para prepararlo antes de su reapertura. Sin embargo, una presencia misteriosa comienza a asesinarlos uno por uno.
La película de Sean S. Cunningham tomó elementos que Halloween había popularizado y los llevó a un escenario aislado, donde los personajes quedan lejos de cualquier ayuda. Su estructura de sospechas, persecuciones y muertes inesperadas contribuyó a definir la fórmula de numerosas producciones posteriores.
La franquicia también dejó una de las grandes imágenes del terror. Hablamos de Jason Voorhees con su máscara de hockey. Aunque ese aspecto icónico apareció en la segunda película, estrenada en 1981, la saga terminó convirtiéndolo en uno de los personajes más famosos del cine slasher.
5. Scream (1996): cuando el propio terror se convirtió en parte de la historia
Dirigida por Wes Craven, Scream revitalizó el slasher durante los años noventa al incorporar humor negro, referencias cinematográficas y personajes que conocen las reglas de las películas de terror.
La historia comienza con una llamada telefónica que se transforma en una pesadilla para una joven. Pronto, un asesino conocido como Ghostface empieza a aterrorizar a un grupo de estudiantes, mientras los protagonistas intentan descubrir quién está detrás de la máscara.
Su gran aporte fue jugar con las expectativas del público, ya que los personajes comentan los clichés del género, pero eso no significa que sepan cómo sobrevivir a ellos. Además, la identidad de Ghostface cambia entre las entregas, lo que convierte la investigación sobre quién está detrás de la máscara en parte esencial del misterio.
Con su combinación de suspenso, ironía y giros argumentales, Scream demostró que el slasher podía reinventarse sin perder los elementos que lo hicieron popular.
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